Sombras, ¿qué seríamos sin ellas? Al fin y al cabo nos siguen a todas partes, sobretodo cuando más brilla nuestro día, cuando no estamos asustados.
He perdido la cuenta de las veces que no he conseguido librarme de ellas, por mucho que lo intente, siempre acaban encontrando un rayo de esperanza para conseguir estar paralelo a él y reflejarse en la oscuridad.
No sé que sería de mí sin ellas. Nuestra relación es un amor-odio constante; cuando llegan quiero que se vayan pero a veces echo de menos algunos sentimientos, esos que me ayudan a conseguir plasmar aquí mis emociones.
Somos como enfrentarnos en una guerra, una de esas en las que aunque no uses armas puede a llegar a doler más que una bala de plata; una de esas que no sabes si traerá la paz o si algún bando conseguirá alguna vez ganar; una de esas que ya has perdido la cuenta de batallas disputadas y de alguna forma siempre estamos empatadas.
El otro día me di cuenta que una de todas ellas, que una sombra vive conmigo. En un lugar cercano y apartado a la vez; no puedo verla, pero sé que está ahí y creo que algún día conseguiré ponerle nombre propio y entonces podré tutearla.
Hasta entonces, solo puedo desearle suerte a mi yo del futuro, para que consiga saber llevarlo mejor que mi yo del pasado; mejor que la que se ha visto vencida en numerables batallas pero sabe que este no es el fin de la guerra, A.