jueves, 13 de agosto de 2015

Puntos de vista.

Me gustaría entrar en la mente de los demás aunque sea tan solo por un momento y ver a través de sus ojos el mundo en el que vivimos, que aunque sea el mismo, estoy segura que se ve tan diferente... todo depende de la persona, de los ojos que miran, de las ganas con las que vean y sientan, de las situaciones tan diferentes que han llevado a esas personas a mirar así; poder comparar la mirada de un niño jugando en el parque con la de un anciano observándolo en la distancia desde un banco sentado, pensando en qué ha dejado atrás; la de un adolescente feliz, viviendo su vida de manera joven como su edad y a la vez la de un adolescente al cuál su edad no le hace acorde con su madurez y el daño que haya podido llegar a sufrir; la de dos madres, la que acaba de dar a luz y apenas sabe cómo sostener a su hijo en sus brazos sin hacerle daño y la madre que los ha visto crecer y marchar, a emprender y vivir su propia vida. 
El mundo, que sitio tan maravilloso para los soñadores como yo, sin miedo a fracasar, a equivocarse, a lo que al fin y al cabo se le conoce como vivir; y sin embargo, tan dura y difícil para los que han sufrido en exceso, independientemente de su edad, pero a pesar de todo, no han tirado la toalla porque han encontrado una luz en la sombra, un ruiseñor que los guíe en la penumbra. Ojalá todos supiéramos la clave para ser feliz, aunque yo tengo la mía y es vivir, vivir sin temer e intentando dar lo mejor de mí, sin prisas, solo con ganas y amor, amor por la vida, A.

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